Un body painting de cristal
Supongo que vosotras también estaréis impactadas de nuestra portada de Paz Vega desnuda con cristales de Swarovski pegados sobre la piel como si fuera un vestido de noche, y que tendréis curiosidad en saber cómo se ha realizado una foto tan especial. La verdad es que la repercusión ha sido tan alucinante –en televisiones, revistas, periódicos y radios– que no debe haber una sola persona en España (y parte del extranjero) que a estas alturas no la haya visto. Me encantaría que me dieráis vuestra opinión. ¿Cómo habéis encontrado el cuerpo de Paz sólo dos meses después de dar a luz a su bebé? Yo que lo ví en primera persona doy fe que está magnífico. Se lo ha currado: ¡Chapeau!
Quiero comentaros algunas cosillas de la producción, que duró un día entero y parte de la noche. La realizamos el 29 de agosto, cuando todavía las fiestas navideñas quedaban muy lejanas. Pero una cosa así hay que hacerla con mucha antelación. No se pueden correr riesgos. La portada de diciembre es una de las más importantes del año y queríamos que ésta fuera realmente espectacular. La edición joya –la de tapa dura, ¿la has conseguido?– lleva los cristales de Swarovski en el logo de ELLE y merecía algo así.
Si, fueron nada menos que 14 horas intensas de trabajo, en la que acabamos todos agotados, pero sobre todo Paz, que tuvo que permanecer casi inmovil tumbada sobre un colchón, completamente desnuda, mientras dos personas agachadas sobre ella le colocaban con una pinza muy fina los cristales uno a uno sobre la piel en la previamentee habían depositado unas gotitas de pegamento flexible, de ese que se utiliza para las pestañas postizas. Y no perdió la paciencia ni un solo momento. Ni caprichos de diva ni una sola queja. Al contrario, cuando le preguntábamos si estaba bien, siempre nos respondía «perfectamente, lo peor se lo llevan Baltasar y Lola (de Mac), que deben tener la espalda destrozada».
Al principio, tanto Orson como ella estaban algo nerviosos. Era la primera vez que se hacía algo así y, aunque estaba estudiado y controlado hasta el más mínimo detalle, sentían la inquietud propia de una aventura sin precedentes. Confieso que yo también tenía cierto cosquilleo en el estómago. Todo el equipo de ELLE estábamos ahí echando el resto porque nos jugábamos mucho. En cuanto Paz se tomó un café, vió los bocetos y escuchó las explicaciones sobre el proceso, se quitó el albornoz y se tumbó totalmente entregada.
La sala para este particular «body painting» –habilitada en el plató para la ocasión– parecía un «chill-out». Tonos blancos y negros, música relajante y un futón en el suelo. En una parte estaba Paz (con los pies tapados con una chaqueta porque se le quedaban helados), y separado por un pequeño panel, Orson, entreteniéndose con un ordenador, leyendo revistas y echando alguna que otra cabezada en el sofá, pero sin dejar de estar pendiente de ella en todo momento. La complicidad de la pareja es total. Se percibe que están enamoradísimos. ¡Ánimo!, ¡guapa!, le susurraba él continuamente. Y ella le devuelve una tierna sonrisa.
Cuando se colocó el último cristal, tocaba peinar la melena (tiene un pelazo impresionante, aunque lleva también algunas extensiones) y ultimar el maquillaje facial. Optamos por tonos «nude» para cumplir el objetivo: que estuviera guapísima, pero que no recargara su imagen. Ya sólo quedaba ponerse ante la cámara. Música y acción: Paz se mueve al posar sabiéndose deslumbrante. Todos estamos entusiasmados. Sabemos que ya nada puede fallar.
Nunca es fácil la primera vez. Empezar algo siempre resulta complicado, ya sabéis es esa mezcla de inseguridad y miedo a lo desconocido que seguramente también vosotras habéis experimentado un montón de veces. Luego, pasado el trago, piensas. «No era para tanto».Y es que he de reconocer que es la primera vez en mi vida que escribo en un blog. Y no digo en uno propio, es que ni tan siquiera he participado en el de otro. Ahora bien, recitado el «yo confieso», ¡preparaos! una vez que empiece en esto, no voy a parar.