Archivos de September, 2008
September 30, 2008
La party que organizó Perfumes Loewe en Donosti el jueves por la noche son de las que hacen época. Nunca había visto en esta ciudad tanta concentración de esmóquines por metro cuadrado. Ya lo decía «El Diario Vasco» en su edición del sábado cuando el periodista se refería alucinado a la etiqueta de los caballeros en un lugar donde vestirse de gala significa ponerse un jerséy sobre los hombos.
El «dress code» recomendaba además, «un toque de rosa capote». Y eso ya fue como poner una pica en flandes, aunque algunos la pusieron, o sea, añadieron un pañuelo de ese tono al bolsillo de su chaqueta.

A los invitados autóctonos les costó más seguir la etiqueta, sirva como ejemplo el alcalde Odón Elorza o Juan María Arzak, ambos con traje oscuro. El gran cocinero dio buena cuenta de los pintxos que se sirvieron, no sin antes preguntar con toda naturalidad lo que otros no nos atrevíamos ante la visión de una fuente llena de piruletas blancas (de parmesano) o de blandas albóndigas marrones (de foie y frutos secos).
Por el photo-call de Tabakalera (antigua fábrica de tabacos hoy reconvertida en espacio de exposiciones y eventos) pasó medio Hola, como también apuntaba el periodista donostiarra en su crónica.
Y es que estrellas hubo muchas en la noche de «Quizás, Quizás, Quizás», el perfume con nombre de bolero que ha dado origen el corto firmado por Eugenio Recuenco y protagonizado por la modelo Jennifer Pugh, radiante y simpatiquísima toda la velada, con su impactante cara de muñeca .
Los camareros llevaban el divertido look de muñeco de cuerda con el que aparece el «chico» del film. ¡Logradísimas las pelucas rígidas, el maquillaje careta y la llave en la espalda!
El Moet Chandon corrió a raudales, bien frío como debe ser, servido en copas sin base
que se iluminaban por dentro al caer el champán. Lo de no tener pie era un incoveniente relativo… porque ya que no se podían apoyar, las hacías rellenar continuamente. ¡No es cuestión de tener una copa vacía en la mano!
Lo de contar con una Big Band en directo fue otro puntazo de la fiesta. Sus músicos consiguieron que los pies de los invitados se movieran a ritmo de jazz .
Eugenia Ortiz Domecq (hija de Bertín Osborne, con la sonrisa siempre en los labios), Helen Lindes (black total look), Paula Vázquez (con aspecto radiante), Hugo Silva (encantado de la vida)… se marcaron sus buenos pasitos.
Marta Sánchez llevaba un moño-escultura espectacular obra de Lorena Morlote (ella también guapísima con otro recogido «haute couture»); Laura Ponte lució un maquillaje de ojos tan intenso que taladraba con su mirada.
Con pantalones y blusa de lazada muy lady, derrochó buen humor, ese humor suyo tan especial.
La gran ausente fue Meryl Streep que ya se encontraba ya en San Sebastián para recoger al día siguiente el Premio Donostia en el Kursaal y también estaba invitada a Tabakalera. Hasta el último momento muchos mantuvimos la esperanza de que apareciera, pero no pudo ser. ¡Qué lástima no haber podido compartir velada con una de mis actrices fetiche! En su breve periplo donostiarra no pudo ser más encantadora y cercana. Emocionaba verla tan agradecida.
Los anfitriones de la fiesta, léase Juan Pedro Abeniacar, presidente de Perfumes Loewe y Antonio Belloni, director ejecutivo del conglomerado del lujo LVMH, saludaron uno or uno a todos sus invitados en un simpático «besa manos» a la luz de las velas.
Junto a ellos, el alma mater de la fiesta, Mónica Villar, directora de Comunicación de Perfumes Loewe, que echó el resto para que todo fuera perfecto. Y lo consiguió.
Sólo les puedo poner un pero: ¡¡LA RESACA DEL DÍA SIGUIENTE!
September 17, 2008
Nueva York es uno de los lugares más inspiradores que existen. Por lo menos a mí me ocurre que nada más poner un pie en la calle me contagio de toda la energía que despide la ciudad.

Esta vez ha sucedido igual… o más. Varias periodistas y estilistas de ELLE nos desplazamos la pasada semana hasta la capital americana para asistir a los desfiles de la Fashion Week y a los partys que se celebraron en paralelo. Aunque es bastante agotador, porque además hay que buscar un huequecito para el shopping y para descubrir nuevas direcciones y cosas interesantes que ofreceros en ELLE, es tan divertido que repetiría todos los meses!!La mayoría de los desfiles fueron, como últimamente, en la gran carpa que se instala en Briant Park, cuajado de periodistas llegados de todos los países del mundo y de celebities que se bajan de sus limusinas en la puerta, sin bolso(¿?) ni chaqueta (el aire acondicionado es congelador), pero, eso sí, con modelazo y tacones de 15 cm. El 80% de las invitadas americanas llevan el pelo largo, unas melenas hípercuidadas y brillantes, que destacan tanto como sus perfectos dientes blancos. La sonrisa es su consigna. Da gusto. Nada de caras estresadas ni circunspectas, (como ocurre a veces en París o Milán), aquí en los momentos previos al show se respira un ambiente alegre y dicharachero, propio de la fiesta que es.
LOS RECOGIDOS DE CAROLINA HERRERA
En el desfile Carolina Herrera no podía faltar su fan numero 1 de entre las VIP, Rene Zellweger, que siempre viste diseños de la creadora venezolana sobre la alfombra roja.
Gracias a la gente de Puig me colé en el backstage para ver en vivo y en directo los moños que
lucirían después las tops y el maquillaje, en el que resaltaba una piel muy muy luminosa. Estaban como diosas con esos recogidos retro tan chic.
El casting fue espectacular: Natasha Polly, Lily Donaldson, Agyness Dean… y alguna que otra menor de edad porque si no, ¿para que pusieron ese cartel de «Prohibido beber alcohol a las menores de 21» sobre la mesa del catering? ¿Incluso alguna podía sospechar que estaba embarazada? (léase cartel a la derecha). Los americanos son así de prácticos y de claros.
En primera fila, Reinaldo Herrera, el discretísimo marido de Carolina, junto a Patricia, la pequeña de sus hijas, que vive en Nueva York, contempló el vitalista desfile de vestidos en rojo ácido y cherry. No estuvo en esta ocasión Carolina hija, embarazadísima de su tercer hijo.
A la salida, todos recibimos una bolsa de regalo con dos champús secos voluminizadores de T3 360º, la marca de Orlando Pita, el estilista que peina a las neoyorkinas de pro. ¿Será ese el secreto de sus relucientes melenas? Os lo contaré en cuanto lo pruebe.
EN LA FIESTA DE CALVIN KLEIN
Imposible resistirse al ritmo en directo de Estelle, la cantante británica que hip hop que está arrasando en las listas de superventas con su «American Boy». Silvia Montoliú, estilista de ELLE, y yo disfrutamos a tope con su música, que fue una de las sorpresas de la superfiesta de Calvin Klein, uno de los hitos de la Fashion Week.
La marca de moda eligió para celebrar su 40 Aniversario el High Line — una antigua estructura ferroviaria que se extiende a lo largo de 22 manzanas del distrito de Meatpacking– que va a convertirse en el espacio público más esperado de la ciudad.
En su diseño están trabajando los más prestigiosos arquitectos de todo el mundo.
Tuvimos el privilegio de visitar este singular espacio codeándonos con las mejores supermodelos del momento, entre ellas Eugenia Volodina, nuestra chica de portada de Octubre.
También estaba allílo mejorcito de la sociedad neoyorkina (como Aerin Lauder, nieta de Estée –fundadora del imperio cosmético–, con su guapísimo marido) y actrices que acaparan flashes porque vuelven a estar en el candelero, es decir una altísima y felicísima Brooke Shields, que está arrasando
con la serie «Mujeres de Manhattan».
No faltó tampoco el siempre encantador Jean Paul Gaultier, con su sempiterna sonrisa de niño travieso en los labios.
Los camareros que sirvieron el champán –muy frío, como en las mejores noches de París– vestían la típica camiseta negra de Calvin Klein.
No hace falta decir los biceps que asomaban por esos tirantes.

La decoración interior al más puro estilo minimalista, es decir, ni un solo ornamento. Sólo pared, suelo, techo… y una estudiada iluminación.
La exterior, rosas blancas plantadas en un jardín improvisado, y bancos de madera para sentarse a contemplar las estrellas.
El ORDENADOR DE VIVIENNE TAM
Y de fiesta en fiesta y tiro porque me toca. Esta vez, el «afterparty» fue en la magnífica boutique de Vivienne Tam en el Soho, después de un desfile que recibió innumerables aplausos. Y es que la ropa de esta prestigiosa diseñadora chino-americana es pura poesía. Sus estampados exóticos y sus texturas volátiles construyeron momentos de emoción en las gradas.

Vivienne ha diseñado para la multinacional de tecnología HP un precioso ordenador portátil, que fue presentado a la prensa europea antes del show en Briant Park. Está destinado a las fashionistas de todo el mundo que quieren llevar en su bolso (cabe aunque no sea demasiado grande, os lo aseguro) una herramienta de trabajo que dé todavía más prestigio a su look y que cumpla conlas exigencias técnicas más avanzadas.
La verdad es que el ordenador es todo un capricho. Con ese tono rojo laca cuajado de peonías, la flor nacional china que simboliza la prosperidad y la felicidad, ¿cómo resistirse? Eso sí, hay que esperar a febrero de 2009 para poder conseguirlo. Pero, desde octubre, podrás entrar en una pasarela virtual de HP presentada por Tam (www.tech-chic.com), que
contiene una herramienta que permite decorar el ordenador con iconos, fondos de escritorio y salvapantallas.
P.D. Y no quiero dejar este post sin contaros algunos de mis pequeños descubrimientos neoyorkinos, como la tienda Ruehl, en la Bleecker Street, (muy cerca de la tienda Marc de Marc Jacobs y de la famosa pastelería Magnolia donde di buena cuenta de un exquisito pastel de limón aprovechando que no había cola en la puerta).
Bueno pues Ruehl es de la misma cadena que Abercrombie & Fitz, pero en Nueva York sólo hay de momento
tienda de accesorios y alguna camiseta. Los bolsos son para perder el sentido, con una piel tan suave como el algodón de sus T-shirts.
Y, por supuesto, me vine con una leche corporal de St. Ives, que hace milagros en la piel seca de las piernas después de un largo viaje en avión. Sólo cuesta 6 dólares, la encuentras en cualquier tienda de esas que no cierra nunca ¡y los amortizas el primer día!
September 4, 2008
Me he propuesto empezar el curso «como nueva» y prolongar ese aspecto y espíritu de vacaciones el mayor tiempo posible. Para ello me he fijado tres objetivos cumplibles, nada imposibles:
1. Conservar el bronceado hasta octubre
La vuelta de las vacaciones siempre es un momento muy muy difícil, no sólo por la reincoporacioón al trabajo –que no es poco– sino porque desde el momento en que ponemos un pie en la oficina empezamos a perder la buena cara. El tono bronceado empieza a deslavarse como si huyera de nuestra piel a grandes zancadas.
¡Tanto esfuerzo para tan poco tiempo! Pues, bien, hay que evitarlo a toda costa. ¿Cómo? Recuperando los autobronceadores con mucho cuidado. Y digo cuidado, porque la exfoliación es ahora más necesaria que nunca. Volvemos con tantas células muertas sobre la epidermis que pecas en el escote, así que si no las desprendemos el moreno queda con manchas. En las zonas más rugosas se deposita más pigmento y el tono resulta más oscuro. A mí, me siguen encantando las toallitas de Comodynes para la cara (ya todo un clásico) y el spray de Model.Co para el cuerpo (el que utilizan muchas modelos).
En la redacción, varias compañeras son fans del Concentré Teinté Auto-Bronzant Intense de Clarins y la verdad es que tienen un color estupendo, supernatural. Eso sí, hay que tener cuidado de no aplicar el producto en las cejas porque una redactora lo hizo sin darse cuenta ¡y se le fueron poniendo cada vez más claras!
Otro buen truco para prolongar el bronceado es tomar cápsulas de antioxidantes y betacaroteno. Yo lo he hecho todo el verano, en concreto las de Inneov Solar, y además de no quemarme ni un poco, siguen diciéndome ¡qué morena estás! y volví de la playa a finales de julio. Voy a terminar la caja que tengo empezada para ver si llego hasta final de septiembre con buen color.
2.- Lucir un nuevo corte de pelo
En cuanto vi a Gwyneth Paltrow con su nuevo look supe que yo quería ese peinado. Así que me fui corriendo al salón de Lorena Morlote (que por una vez no estaba al pie del cañón y se ha tomado unos días de descanso, que buena falta le hacían) y le pedí a Pepe esa media melena un poco desfilada (con capas largas) y con mucho movimiento que la actriz ha estrenado a la par que la minifalda.
Ondulada o lisa, es de lo más favorecedora y ¡quita años!. Liv Tyler también se ha apuntado a esa largura. Así que ¡melenas larguísimas, temblad! porque ha llegado la hora de un buen corte. Además de estiloso, es buenísimo para el cabello aligerarlo de las zonas más estropeadas (que ya no se sellan ni con un buen serum), que siempre son las puntas. Entre otras cosas, porque son las más «viejas» de nuestra cabeza.
Por cierto, ahora que estamos en crisis, si habéis vuelto de las vacaciones paupérrimas ¿habéis descubierto ya lo estupendos que son los productos para el pelo de Tresseme y qué precio tienen? Los encuentras en cualquier gran superficie, duran un siglo porque sus botes de diseño son enormes y el pelo queda brillante y suave. Son ingleses y muy cool (cuando aterrizaron hace unos meses a España su madrina fue Elsa Pataky). Yo he utilizado el champú y el acondicionador y me parecen de primera.
3.- Mantener la cara descansada
Y por último, toca mantener a largo plazo esa cara de felicidad y descanso que nos acompaña todavía.
He probado y os recomiendo el facial de Green Science de Aveda, completamente natural (los ingredientes son orgánicos) y tan relajante y placentero que pierdes el sentido (tuve que luchar para no dormirme y poder apreciar mejor todo el ritual).
Lo llevan a cabo en el spa Aveda de la calle Ortega y Gasset, 26 de Madrid (Tel 91 432 22 46) y consta de cinco tipos de terapia diferentes que, por este orden: relajan, abren los centros energéticos de la cara para aumentar el flujo de energía, estimulan el sistema linfático para eliminar impurezas, ejercitan los músculos faicales y por último, levantan y alisan la piel.
Los resultados son visibles desde el primer momento. La sesión de 60 minutos cuesta 90 euros. Está recomendada para recuperar la piel después del verano. Un lujo.