December 18, 2009
Mac hizo una gran demostración de poderío en el backstage al presentar la pasada semana en Milán ante más de 150 periodistas de belleza de toda Europa las tendencias de maquillaje que se llevarán esta próxima primavera-verano 2010.
La definición de los «trends» es el resumen del trabajo que los directores artísticos de la casa crearon para las colecciones de los diseñadores que desfilaron sobre las alfombras rojas en Nueva York, Londres, París y Milán el pasado mes de febrero.

El divertidísimo Gordon Espinet, Vicepresidente de Make-up Artistry de MAC New York, y los directores internacionales de maquillaje, Terry Barber y Lyne Desnoyers –genios de los pinceles y compenetrados showmen sobre el escenario– hicieron una presentación lúdica e interactiva en el Superstudio de Milán.
Cada periodista teníamos delante, sobre la mesa, no sólo un bloc y un bolígrafo, sino un pequeño tocador con los productos clave de los looks. Así, a la vez que veíamos en una pantalla gigante los rostros impecables de las modelos, podíamos mirarnos nosotras mismas en el espejo el resultado sobre nuestra propia cara. ¡La comparación resultaba odiosa!

En fin, que salvando las distancias entre el escenario y el anfiteatro, había tendencias muy apetecibles. Me gustó especialmente la que llaman «American Nomad» que se explica con estas palabras:?«Es el look de una chica después de un día en la playa en California con la arena pegada sobre la piel, doradita pero sin estar realmente morena porque se protege con factor 50», muy al estilo de las imágenes de Peter Lindberg de las «hippies» de la costa oeste.

Es una recreación del estilo «healthy», es decir, sano y sexy, de los años 70, ¿Os acordáis de Jacklyn Smith? Eso se traduce en tonos neutros muy luminosos en la piel del rostro, sombras «tono sobre tono» en tierras y naranjas sbore los párpados, gloss en los labios y una discreta capa de máscara.
Otra tendencia que va a dar que hablar este verano (y que se ha visto en muchos desfiles) es la que Mac denomina «Underground Society», que plasma sobre la piel los símbolos de las tribus urbanas y los trazos de los grafiteros.
Se evidencia en enormes «tatuajes» realizados con pintura negra sobre hombros y párpados, eye liners infinitos que hacen desafiante cualquier mirada y bocas a medio camino entre la Familia Adams y los vampiros de Crepúsculo, con labios rojo sangre mordidos, bicolores en granates oscurísimos/ marrones, o blancuzcos de muertita resucitada. Es un maquillaje «anti- establishment», así que ya sabéis, si un día os levantáis con ganas de dar guerra, ¡es el look!
Y no podía faltar la tendencia que lleva arrasando varias temporadas, el «nude», pero reinventado. ¿Cómo se llama ahora? «Pale and dandy» O sea, que seguimos con la palidez, pero le damos un aire masculino aristocrático, nada de «tomboys». Queda especialmente favorecedor el acabado «glossy» en las mejillas y los labios en rosa fresco. Gordon Espinet lo definió como «Polish chic y minimalista».
Se trata de trabajar mucho las texturas para que los productos se hagan invisibles. Vamos, imagínate como después de pasar un día cortando rosas en el jardín de tu castillo inglés (je,je). ¿A que apetece?
La mejor conclusión de toda la sesión, tras escuchar a los expertos, la resumió el director artístico en una frase:?«En el make-up no hay popes, todo depende de tu sentido del humor y tu singularidad». Es decir, adapta todo lo que se lleva a tu estilo y saldrás ganando. «Trend is you» dijo Gordon. ¡En qué pocas palabras se puede decir tanto!

La presentación milanesa se cerró con un desfile nada convencional, porque después de recorrer la pasarela las modelos se quedaron plantadas delante de las periodistas para que pudiéramos observar con lupa y tocar los maquillajes. Entre los creadores de los looks de Milán, estaba nuestro querido Baltasar, artífice del «body painting» de cristal de nuestra portada ELLE de diciembre. Y es que es todo un artista.
December 2, 2009
Hace unos días tuve el privilegio de entrar junto con el equipo de ELLE en El Hangar, el centro de diseño de Mango, a las afueras de Barcelona, de la mano de Isak Andic, el fundador de lo que es hoy todo un imperio.

Lo primero que nos llamó la atención nada más traspasar la puerta de entrada es que, una vez en el interior, no te crees que estás en una nave.
Es decir, te sitúas más bien en un centro de arte de vanguardia porque la colección de obras contemporáneas que allí permanecen «con toda naturalidad», a la vista de todos sus trabajadores, es impresionante.
¡No me extraña que se incremente la creatividad! Así ya se puede.
De ese centro –en el que trabajan más de 600 personas con una media de edad de 30 años y el 80% mujeres– salen los diseños de todas las prendas de las colecciones, que después se envían a las 1.300 tiendas de 93 países del mundo. Es un auténtico laboratorio de ideas y de creación, en el que todos se hablan de tú, incluido «el fundador».
De hecho, casi nos da la risa cuando al llegar a recepción y preguntar cortesmente por el señor Andic y por su jefa de prensa, nos dijo una señorita de gran sonrisa en los labios: «El Isak y la Ninona llegan ahora mismo».
Un buen ejemplo de ese trato próximo y familiar que propugnan. De hecho, todos nuestros interlocutores enfatizaron la importancia de las relaciones humanas y el trabajo en equipo y la formación contínua para obtener los buenos resultados que está consiguiendo la marca.

Un cafecito rápido en el despacho del empresario –que arrastra un fuerte acento entre catalán y turco (nació en Estambul) y devora chocolatinas de cacao negro– y empezamos el recorrido: la tienda «prototipo» donde todo está decorado y la ropa colocada, doblada o colgada, «comme il faut», que sirve de modelo para las boutiques del mundo entero; las salas llenas de tejidos de todas clases y colores; la de los creadores de tendencias que se inspiran en infinidad de revistas (fichamos muchos ELLE!!!) y otro abundante material; y las de patrones; la sala de costureras que confeccionan el primer modelo; las de pruebas donde ese primer prototipo se coloca sobre una modelo de carne y hueso y se mira con lupa si la pinza o el frunce encajan en su sitio o hay que modificar algo; y una hemeroteca de revistas antiguas españolas y extranjeras al lado de un vestidor «vintage» con prendas emblemáticas de décadas anteriores, que es una maravilla. Ya sabéis de dónde vienen los «revivals».

Y bueno, se me olvidaba, un gran comedor interior y ¡exterior! con mesas en el jardín, donde cada día se sirven varios menús que, francamente, olían muy bien. Y una sala de descanso con periódicos y revistas al lado de los sofás.
En «El Hangar» se lleva a cabo todo el proceso de creación, nacimiento y crecimiento de las colecciones. Después, viene la elaboración de las prendas en países como China, India, Turquía y Vietnam. Las fábricas no son propias, pero se supervisa in situ el terminado y la calidad de las prendas para ahorrar costes de transporte.
Tres meses después, llegan las cajas de vuelta a Barcelona y allí, en otra nave como de ciencia ficción muy cerquita de «El Hangar», una enorme cadena de distribución comprueba, separa y empaqueta los pedidos de las tiendas de todo el globo. Vamos, que aquello parecía la casa de Matrix. En el centro de toda la nave y en lo alto de las pasarelas, se enclava una especie de torre de control desde donde se vigila el trasiego de cajas día y noche. Vamos que cuando nosotras llegamos a casa con nuestro shopping, la tienda que acabamos de abandonar manda «on line» su reporte de ventas para que sean repuestas las prendas en el camión del día siguiente. En fin, un sistema complejo de ingeniería comercial que te deja boquiabierta.
Porque, además, las colecciones se renuevan contínuamente, las prendas son distintas según las diferentes culturas y por los distintos sistemas arancelarios vigentes en cada país el embalaje debe hacerse de distinta manera.
Bueno, pues volviendo a «El Hangar» se hizo la hora de comer y nos dirigimos al despacho de Isak donde una de las dos grandes mesas de comedor que tiene la estancia siempre está puesta. ¿El motivo? Los ocho directivos de Mango comen juntos a diario, o por lo menos lo hacen todos los que estén ese día en Barcelona.

De esta forma, explica Isak, todo el mundo se entera de primera mano de lo que hace el otro y valora mejor su esfuerzo. Los ocho magníficos son Damián Sanchez, Nicolás Olive, Daniel López, Salvador Valles, Isak Halfon, Enric Casi, Nahman Andic e Isak Andic. Ellos llevan las riendas de la otrora modesta marca que comenzó con una tienda en el Paseo de Gracia de Barcelona en 1984 y hoy se ha convertido en un gigante de la confección textil española que factura en el extranjero el 77% del total.

Nosotras no comimos en la mesa de los «ocho magníficos» sino en otra al lado del gran ventanal del despacho y disfrutamos de un menú sano y riquísimo elaborado en la pequeña cocina de la estancia por un chef que trae el solomillo de San Sebastián y el pescado fresco cada día.
Isak se cuida mucho, hace deporte a diario, y se alimenta básicamente de pescado y verdura.
Para trabajar, en su día a día, cuando está en «El Hangar», no se sienta en su enorme despacho, sino en un puesto discreto en una de las larguísimas salas de diseño, frente a un ordenador y rodeado de otros empleados. Así pasa desapercibido y se entera de lo que se cuece.
Es un gran conversador, un hombre activo e inquieto, que sigue maravillándose con modestia de lo que Mango ha conseguido. Y se ve que sigue disfrutando enormemente con la tarea.